Mayito el de la Mula: Teatro de Títeres en bicicleta rumbo a Jaimanitas
¡Jaimanitas, espéranos, el Teatro de Títeres va a tu encuentro!
Una jornada de teatro, bicicleta, juegos y comunidad con Títeres del Alma
Hoy, Títeres del Alma salimos nuevamente al camino con nuestro Retablo de Mochila, nuestro equipaje teatral y muchas ganas de encontrarnos con el público. El destino es Jaimanitas, la comunidad donde queremos compartir una jornada de teatro, juegos y alegría junto a niñas, niños y familias.
Esta vez, hemos sido invitados por el Grupo Artístico Koolage y la Casa de Cultura Jaimanitas. Llevamos con nosotros una obra muy especial, a la que queremos con gran cariño: “Mayito el de la mula”, del Maestro y Dramaturgo cubano Julio Cordero.

Y, venga ya, que no podemos darnos el lujo de escaparnos en carro, ni autobús, ni taxi, ni avión privado… Porque no poseemos nada de eso por estos días. Así que vamos en Bicicleta; a la verdad, una nueva forma que se nos está haciendo de moda.
Porque hemos aprendido que cuando el teatro quiere llegar hasta las personas, a veces solamente necesita un retablo, unos títeres, dos titiriteros con muchas ganas, y la voluntad de ponerse en camino.
Rumbo a Jaimanitas con los títeres
El viaje empieza antes de que aparezca el público. Comienza preparando los títeres, revisando los materiales, organizando aquello que necesitaremos para la presentación y buscando la mejor manera de llevarlo todo sobre nuestra bicicleta.
Actuamos Adalett y Luciano, dos titiriteros que hemos encontrado en el teatro, no solo la expresión pura del Arte, sino también una manera de compartir, de viajar y de acercarnos a las comunidades.
Adalett, por su parte, lleva más de cincuenta años detrás del retablo. Con inmensas ganas de conquistar el corazón de su público y desprender cada vez más las alas de su Cotorrita Alegría; esa Diva de los niños cubanos.
Yo, Luciano, un niño con espíritu viajero, cargando nada más que una mochila apasionada; ese deseo permanente de conocer nuevos caminos, nuevas persona, y descubrir qué hay detrás de cada lugar.
En Títeres del Alma, esas dos maneras de caminar se encontraron para solventar un equilibrio escénico…
Una obra de Teatro de Títeres Itinerante

Si os digo la verdad, nuestro destino no es simplemente Jaimanitas. Nuestro verdadero destino es el encuentro con el público; Jaimanitas es una consecuencia más, un motivo.
Vamos hacia una comunidad donde queremos que los títeres puedan encontrarse con los niños, donde una historia pueda despertar la imaginación; y donde el teatro pueda convertirse, aunque sea durante una hora, en un espacio de alegría compartida.
Primero, el parque

Antes de levantar el retablo y comenzar la función, queremos compartir un tiempo de juegos en el parque.
Nuestra obra la presentaremos posteriormente en la Casa de Cultura, pero antes tendremos otro encuentro muy especial con los niños: el juego en el parque.
Y eso nos entusiasma especialmente. Porque el teatro comunitario no comienza necesariamente cuando se abre el telón. A veces lo hace mucho antes, y así es mejor. Además, para eso, el Grupo Artístico Koolage, tiene todas las herramientas y ánimos.
¡Este día comienza jugando!
Teatro Comunitario / Parques y Plazas

El parque es un espacio maravilloso para encontrarnos con las niñas y los niños, porque allí no existen las mismas fronteras que a veces impone un escenario. Podemos jugar, conversar, reír, observar… Y descubrir qué ocurre cuando el teatro llega sin solemnidad, con ganas de compartir y de jugar.
Después llegará la función. Pero primero estará el juego.
Porque jugar todos en familia, en una plaza, también es una forma de crear comunidad.
Mayito el de la Mula, ¡al retablo!

Y cuando llegue el momento de trasladarnos a la Casa de Cultura, comenzará otra transformación. Los títeres saldrán de su equipaje. El retablo ocupará su lugar. Los elementos de la obra estarán preparados de antemano para cuando los niños y las niñas de Jaimanitas entren al amparo de la magia dramática… Y el entorno cotidiano se convertirá nuevamente en un espacio teatral.
Entonces aparecerá, por vigésimo octava vez, Mayito con su Mula querida, cantando estrofas guajiras… Y con él comenzará la historia de ese Tesoro Labrador lleno de amor y aprecio por la naturaleza y el trabajo familiar.
Ese instante en que un títere deja de ser un objeto, y comienza a vivir delante de los espectadores, sigue siendo uno de los grandes regalos de nuestro oficio.

Llevar el Teatro de Títeres a las comunidades
Esta jornada en Jaimanitas forma parte de algo en lo que creemos profundamente. El teatro debe poder acercarse a las personas sin importar el lugar o las circunstancias. No solamente quienes viven cerca de una sala teatral deberían tener la oportunidad de disfrutar de un espectáculo.
También existen comunidades, barrios y espacios donde las posibilidades culturales son diferentes. Por eso nosotros, Títeres del Alma, defendemos nuestro trabajo en cualquier espacio, tanto más, como artistas comunitarios.
No es palabra suelta en el aire. Nos interesa el teatro que sale al encuentro. El teatro que viaja. El teatro que puede llegar a una escuela, un parque, una casa de cultura, o cualquier espacio donde exista un público dispuesto a compartir esa experiencia.
¿Y por qué en bicicleta?

Bueno, bueno. Ya eso son otros cinco pesos.
No puedo contarles solo con amor poético. Lo cierto es que “Neccesitas caret lege”, la necesidad nos obliga. Asimismo es genial andar en bici. Pero la escacez de transporte es la primera espoleadora que nos impele a llevar nuestros Títeres en Bicicleta.
Además, existe un valor agregado. La Bici forma parte de nuestra propia manera de vivir el camino. Ya hemos recorrido otros trayectos llevando nuestros materiales teatrales y nuestros Títeres en Bicicleta. Y con el paso del tiempo; o más bien, con la escacez de transporte, hemos aprendido a organizar el equipaje, distribuir los materiales y encontrar soluciones para que aquello que necesitamos pueda acompañarnos en un solo bulto.
¿Franqueza? No siempre es fácil; pero sí es mucho más libre.
También hay una satisfacción personal en llegar pedaleando al lugar donde vamos a actuar. Por mi parte, sentir el camino. Ver cómo cambia el paisaje. Conversar durante el recorrido. Llegar cansados pero felices (no, esto no).
Y saber que todo lo que llevamos sobre la bicicleta tiene un propósito: hacer Teatro Itinerante (sí, esto sí).
El Teatro de Títeres también puede viajar ligero
Quizá ya os lo dije en algún momento. Una de las maravillas de los Títeres en Bicicleta es que permiten viajar con una cantidad relativamente pequeña de elementos y, sin embargo, construir un universo enorme.
Y, claro que podemos añadir: con un retablo, unos personajes, unas voces, un espacio convertido, y mucha imaginación llena de alegría, podemos transformar comunidades.
El teatro de títeres tiene esa capacidad de convertir lo pequeño en extraordinario.
Y, acaso por eso, se llevan tan bien un Maestro de Títeres y un incansable Niño Mochilero.
Teatro Itinerante: Mayito, la mula y el camino
Hoy nuestra bicicleta lleva una historia; al igual que Mayito, ese personaje andariego, narrador de cuentos que, junto a su Mula amada alegra la vida de quienes le conocen.
La aventura radica también en la incertidumbre, o del saber a medias, que se completa cuando se tiene ya la experiencia total. Porque durante el proceso nunca se sabe a ciencia cierta lo que se alcanzará. Tal vez ocurra alguna pequeña anécdota que terminemos recordando durante mucho tiempo.
Ja, ja. Eso es también viajar haciendo teatro: salir con una obra preparada y regresar con muchas historias nuevas.
Cuando el público se convierte en parte de la obra
Cada público transforma una función. Esto también creo que lo hemos hablado en otras ocasiones. Aunque la obra sea una, nunca existe exactamente la misma presentación. Los niños reaccionan de manera diferente. Las risas aparecen en lugares inesperados. Las respuestas cambian. Los silencios también…
Y nosotros, como intérpretes y titiriteros, tenemos que escuchar todo eso sobre la marcha. Por eso cada función es también un aprendizaje.
Actuar no es solo repetir lo ensayado. Consiste en estar presentes. Compartir. Respetar a ese público que, sin importar la edad, merece la mejor de las presentaciones.
Teatro comunitario, juego y familia

Jaimanitas es uno de los escenarios comunitarios que bien se presta para experimentar estas vivencias: apartado del centro de la ciudad, casi sin instituciones culturales, pueblo de pescadores y de bajos recursos…
Por eso nos gusta que estas experiencias puedan reunir a las familias. Un niño puede llegar al parque a jugar. ¿Por qué no? Después puede sentarse frente al retablo para disfrutar una obra de Teatro de Títeres. Quizás esté acompañado por su madre, su padre, sus abuelos, sus hermanos o sus amigos.
Y durante un rato todos juntos comparten el mismo espacio imaginario. Lo hemos presenciado en muchas ocasiones. Eso tiene un valor enorme.
En un mundo donde tantas cosas compiten por nuestra atención, sentarse juntos a disfrutar de una historia es una experiencia sencilla, pero profundamente humana.
Un día de teatro comunitario
Por eso, consideramos que lo que estamos haciendo hoy en Jaimanitas no es solamente presentar una obra. Queremos vivir una jornada de encuentro: Teatro-Familias-Comunidad.
Todo forma parte de la misma experiencia.
Una nueva página en nuestro cuaderno de viajes
Cada viaje teatral agrega una página a nuestra historia. Ya hemos vivido otras experiencias llevando nuestros personajes por los caminos. Incluso a Jaimanitas le trajimos este mes Cundeamor, también títeres en Bicicleta.

Hoy fue “Mayito el de la mula”, aquí en Jaimanitas. Mañana será otra comunidad, otros escenarios (teatros, escuelas, barrios, campos…); cargaremos los Títeres en Bicicleta, o sin ella. Pero siempre la misma voluntad: llevar el teatro hasta donde esté el público.
El viaje no termina
Cuando acaba la función desmontamos todo, vamos de regreso con nuestros títeres en Bicicleta de vuelta a casa… Pero nos llevaremos algo más que nuestra mochila llena de títeres. El gran pago de los titiriteros: las reacciones del público, las voces de los niños, las risas.
Y todo aquello que solamente puede comprender quien hace teatro comunitario, desde el encuentro directo con la gente.
Y os aseguro, que algún día, cuando miremos hacia atrás, estos regalos serán parte de la memoria de Títeres del Alma.
Volveremos a ensayar
No me cansaré de repetir lo que le escuché una vez a Lisette Silverio: “El proceso vale tanto como el resultado”.
Porque después de cada función viene otra etapa fundamental. El análisis. Sé que para algunos es difícil. Afloran los egos y las vanidades… Pero nada mejora el Arte Dramático, como los ensayos.
- ¿Qué funcionó?
- ¿Qué podemos mejorar?
- ¿Qué nos dijo el público?
- ¿Qué descubrimos nosotros?
- ¿Dónde estuvo el ritmo?
- ¿Dónde debemos ajustar?
- ¿Qué podemos hacer diferente la próxima vez?
En Títeres del Alma queremos mantener siempre esa actitud. No creemos que una obra esté terminada para siempre. Nada vale más para un actor que el poder de la autocrítica.
Cada función puede enseñarnos algo. Y, por qué no, cada camino también.
Títeres del Alma: Teatro Itinerante

Amigas y amigos del Teatro, hasta aquí por hoy.
Somos Adalett y Luciano, dos titiriteros locos por el Teatro de titeres; amantes del encuentro con las familias; el arte hecho desde la cercanía; y el recorrer la mayor de caminos dispares posibles.
Abrazos teatrales,
P.s. A modo de reto, les provocamos a que nos inviten a trabajar con vosotros, a donde sea que se necesite Teatro Comunitario; y veremos si nuestros Títeres no se abren camino para llegar hasta ese público.

Un comentario
Mily Yodenny González
😘😘😘😘😘 te amo mucho mi hermanito 😘😘😘😘😘, sigue así 😘😘😘😘😘😘😘